Construir lo efímero: un diálogo entre la arquitectura y los desfiles de moda
Representación gráfica del desfile CHANEL colección Ready-to-Wear Primavera-Verano 2012, realizada por Juan Manuel Parma
La arquitectura y la moda tienen algo en común: su objetivo principal es proteger el cuerpo humano. Esta relación entre arquitectura y moda se ha hecho evidente a través de distintas colaboraciones. Un ejemplo es el arquitecto Frank Gehry, quien ha trabajado con la casa de modas Louis Vuitton diseñando desde bolsos hasta envases de perfume. Del mismo modo, la arquitecta Zaha Hadid diseñó para la marca francesa CHANEL un pabellón que albergó piezas de arte. Ambos casos muestran cómo la arquitectura puede convertirse en parte del lenguaje y de las experiencias que construye la moda.
A partir de esta relación, surge una pregunta: ¿cómo llega la arquitectura a los desfiles de moda?
Durante siglos, los diseñadores buscaron distintas maneras de presentar sus creaciones ante los clientes: desde visitas a domicilio hasta pequeñas presentaciones en sus talleres.
Fue a principios del siglo XX cuando estas presentaciones comenzaron a transformarse. En 1910, el diseñador Paul Poiret presentó una de sus colecciones exclusivamente para la prensa, dando mayor protagonismo a la presentación de las prendas.
Con el tiempo, los desfiles comenzaron a realizarse en tiendas, talleres u otros espacios, incorporando música y una narrativa. Esta evolución dio paso a la Semana de la Moda, celebrada en ciudades como Nueva York, Milán, París y Londres. El propósito de estos eventos es mostrar las próximas tendencias en moda a través de colecciones de ropa, incorporando la creatividad e identidad de cada marca.
Hoy, un desfile de moda puede ser mucho más que una pasarela. A través de la arquitectura efímera se crean espacios de carácter experimental, lúdico y sensorial que, además de provocar emociones en los asistentes, buscan que esta experiencia permanezca en la memoria.
Aunque estos espacios están destinados a existir por un tiempo limitado, sus diseños están directamente relacionados con el concepto de la colección, complementando la idea del diseñador; esto permite comprender mejor la propuesta a través de la iluminación, las proporciones, las texturas, los colores, los recorridos, etc.
Para la colección Ready-to-Wear Primavera-Verano 2012 de la casa de modas francesa CHANEL, el diseñador Karl Lagerfeld tomó como inspiración las formas orgánicas de la flora y fauna marinas, llevándolas a una propuesta completamente monocromática en color blanco a través de prendas realizadas con telas ligeras y nacaradas, complementadas con accesorios como cinturones y pulseras de perlas.
El mismo Karl señaló: “Nada es más moderno que las formas más antiguas del mundo; las formas del mar son muy modernas”.
Si alguien podía traducir esa idea al espacio, era la arquitecta Zaha Hadid, con su estilo arquitectónico deconstructivista y formas orgánicas que desafiaban la ingeniería en sus diseños. En ese sentido, creó una escenografía que convirtió el desfile en una inmersión al fondo del mar.
Peces, corales, conchas y caracoles marinos aparecieron en color blanco en el centro de la pasarela, con una dimensión que superaba la escala humana, mientras un recorrido lineal hacía que las modelos parecieran atravesar un paisaje submarino. Alrededor, los asistentes se encontraban entre telas plisadas blancas con destellos tornasolados que, al ondularse, se asemejaban a la luz bajo el mar. La gran escala de los elementos completaba la ilusión: modelos y espectadores en el fondo del mar. De esta manera, la arquitectura efímera entra en el desfile no solamente como escenario, sino como parte de la colección: construye atmósferas, dirige la mirada y genera emociones, transformando la manera en que percibimos la colección.
En el contexto contemporáneo, algunas marcas dejan atrás la teatralidad para integrar la propia arquitectura como escenario e incluso convertirla en protagonista. Tal es el caso de algunas presentaciones de la casa de modas francesa Saint Laurent realizadas en la Plaza del Trocadero de París: con intervenciones mínimas en el espacio existente, su objetivo es enmarcar la vista hacia la Torre Eiffel.
La presencia de este hito arquitectónico en los desfiles refuerza la identidad y esencia de la marca. Además, al tratarse de un evento realizado en un espacio público e histórico, la experiencia de presenciar el desfile no está reservada únicamente a los invitados, sino que también puede llegar a las personas que se encuentran en los alrededores.
No estamos seguros de hasta dónde llegarán las formas de presentar y experimentar los desfiles de moda, pero lo que sí podemos destacar es que la arquitectura ha estado ahí, en sus diferentes expresiones, casi de forma inherente.
“Los desfiles son una forma de arte, una oportunidad para crear un mundo mágico y llevar a la gente a un lugar diferente”. — Karl Lagerfeld





