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Viajes

Autonomía y vida local en Hotel Valle 20

Por Cristhian Noriega
Vista frontal de las instalaciones de Hotel Valle 20. Fotografía por Ricardo Kleff / Revista Serena.

Vista frontal de las instalaciones de Hotel Valle 20. Fotografía por Ricardo Kleff / Revista Serena.

En el Valle de Guadalupe se vive actualmente una situación sobre la cual he hablado en otras notas. Más allá de una visión externa de lo que está pasando, quisiera dar a esto un tono un poco más personal. Uno de los comentarios negativos recurrentes es que el Valle resulta muy difícil porque no es posible ir a beber debido a los peligros de regresar manejando; si te quedas, todo es muy costoso. Molesta que no esté diseñado ni pensado para los locales. Ahora que ha bajado mucho la demanda de los servicios, se les quiere ofrecer de todo, pero únicamente entre semana —cuando la gente trabaja—. Resulta una estrategia desatinada para atrapar al público con una oferta de servicio deficiente; persiste la sensación de que las necesidades locales siguen quedando en segundo plano.

Sin embargo, existen pequeños lugares en los que sí hay un diseño pensado para los locales. Uno de esos proyectos es Hotel Valle 20, donde disfrutas de una ubicación privilegiada: te encuentras a tan solo unos minutos de Sala de Despacho y tienes una vinícola justo enfrente. De eso trató mi experiencia: quise vivirlo como un local. Claro que no como cualquier local, pues usualmente reporto desde un hotel exclusivo en la colonia Condesa, con servicio personalizado, chef privado, entre otras comodidades. No obstante, me parece muy valioso tener este tipo de vivencias en las que muchas personas simplemente prefieren hacer las cosas de otra manera, algo más cercano a un staycation. Valle 20 es ideal; tienes todo lo que ofrece el Valle de Guadalupe al alcance de una caminata: restaurantes, vinícolas o lugares para tomar un café, como Electric Roasters. Repito: todo caminando.

Fotografía por Ricardo Klef

En la experiencia que tuve, visité otro hotel en San Antonio de las Minas y después caminé aproximadamente 8 km hacia la ubicación de Hotel Valle 20 (una ruta que ya he recorrido y que disfruto mucho). Nos recibió cálidamente su increíble staff. Las habitaciones son muy prácticas, resulta muy ameno contar con una alberca afuera. El clima estaba caluroso, por lo que una alberca tan personal se aprecia bastante. Como íbamos con el equipo de Revista Serena, la compartimos, al día siguiente desayunamos riquísimo. Son desayunos que ellos mismos preparan en el hotel. Fue una novedad para mí, ya que había estado ahí un par de veces con Serena Media House, pero una de las sorpresas fue esta opción para desayunar. Aunque estés muy cerca de todo, si no quieres levantarte temprano ni hacer nada a primera hora, ahí está la opción, lo cual se agradece.

Muchas personas cercanas lo han visitado por recomendación mía. Además, se ha convertido en un espacio creativo donde productores locales han realizado sesiones de grabación así como material promocional. También se han llevado a cabo eventos. Es un espacio que funciona tanto para escapar de la rutina como para realizar proyectos creativos fuera del entorno habitual o, como en mi caso, para experimentar esta zona de una manera diferente y totalmente autónoma. Esto último es fundamental, pues uno de los grandes inconvenientes del Valle de Guadalupe es que, si no manejas, pierdes la autonomía.

Conexión con el entorno: paisaje desde las habitaciones en contenedores marítimos reutilizados de Hotel Valle 20

Conexión con el entorno: paisaje desde las habitaciones en contenedores marítimos reutilizados de Hotel Valle 20

En el Valle de Guadalupe no hay servicio de Uber, por lo que moverte de un lugar a otro sin manejar es sumamente complejo. Esta opción es ideal para disfrutar de todo lo que ofrece la zona: centros nocturnos, vinícolas, gastronomía o rutas de hiking. Se ubican en un precio asequible, pero ofrecen una gran experiencia con vistas espectaculares. Es el tipo de destinos que nos gustan en Revista Serena, porque respetan las leyes de construcción del Valle de Guadalupe, las cuales solo permiten edificaciones pequeñas con el menor impacto ambiental posible. Están hechos a partir de contenedores marítimos: construyeron dos torres, cada contenedor es una habitación, cuentan con un total de cuatro habitaciones, dos albercas, deck privado y estacionamiento.

No hay algo similar en la zona, es un lugar 100 % recomendado y mi editor's pick of the month. Espero regresar muy pronto para contarles más novedades, porque siempre están trabajando en la mejora continua. Es un espacio increíblemente relajante donde siempre piensan en el huésped.

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