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Casa Late: hospitalidad contemporánea

Por Cristhian Noriega
El Barrio de Jalatlaco en la ciudad de Oaxaca.

El Barrio de Jalatlaco en la ciudad de Oaxaca.

Detrás de Casa Late hay una historia familiar: dos hermanos dedicados a redefinir el mundo de la hospitalidad. Catherine aporta visión internacional gracias a una trayectoria forjada en el sector de la alta gama; por su parte, José llega desde el dinámico mercado de los bienes raíces. El resultado es un espacio que se distancia del hotel común, rompiendo con lo establecido para ofrecer una experiencia extraordinaria en Oaxaca. 

"Queríamos compartirles un poco de Oaxaca y la riqueza de nuestra cultura", explica José Esperón sobre la intención de concentrar toda esa herencia en un mismo lugar. Para él, la producción visual es un pilar clave para conectar con la gente: "Nos emociona mucho realizar los videos; creemos que van muy de la mano con el concepto (de alguna manera, el huésped se envuelve de ese entusiasmo)". 

Esa filosofía se complementa con la perspectiva de Catherine Esperón, quien encuentra en los viajes la mayor fuente de inspiración para este proyecto. "Hemos tenido la oportunidad de viajar; normalmente invertimos en ello, es una forma de conocer culturas, gastronomía y personas. Nos encanta", comparte. Fue justo al recorrer el mundo cuando apareció la gran pregunta: ¿por qué celebrar otros lugares y no compartir lo que conocemos como oaxaqueños? El propósito, al final, se transformó en un acto de hospitalidad: "Buscamos regalarles esa memoria a nuestros visitantes, a quienes no vemos solo como clientes, sino como personas con las que deseamos compartir el mismo recibimiento que hemos vivido". 

Campaña publicitaria de Casa Late, producción y dirección creativa por José Esperón

Campaña publicitaria de Casa Late, producción y dirección creativa por José Esperón

Estética con arraigo local 

Este proyecto destaca por el cuidado de su propuesta estética; esa manera tan particular de proyectar Oaxaca. Justo ahí radican sus principales valores: solidaridad con la ciudad e identidad propia. Existe una pasión absoluta por promover esta tierra, tanto dentro como fuera del país. 

Cristhian Noriega: 

Veo que se están orientando hacia un modelo de negocio boutique, el cual es de los más complejos.  

¿Cómo mantienen ese equilibrio para seguir operando felices y conservar la energía del inicio?  

José Esperón: 

Ser apasionados y constantes fue la clave. 

Desde el primer día le dedicamos muchísimo tiempo a los detalles; le pusimos todo nuestro amor. Creíamos que, si le poníamos todo el corazón, lograríamos llegar al cliente con nuestra visión. Así fue. Lo que nos mantiene firmes es el cariño que tenemos por esta ciudad. 

Integración del entorno 

La sintonía con el entorno es evidente en cada rincón; los espacios de hospedaje en zonas tradicionales suelen incorporar su contexto, un logro que aquí se consolida con éxito. Para los fundadores, este proceso se desarrolló orgánicamente, respaldado por un conocimiento profundo en las dinámicas regionales. Al trabajar exclusivamente con productores locales, la propiedad adquirió un carácter único. 

Esa facilidad para fusionar el espacio con la cultura local radica en que los fundadores crecieron en Oaxaca. Por ello, apostaron por que absolutamente todo dentro de la propiedad fuera de origen oaxaqueño, logrando una excelente armonía en el diseño a través de alianzas con proveedores de la zona. 

Esta búsqueda implicó adentrarse en comunidades ubicadas a dos o tres horas de la capital; la intención era encontrar piezas específicas que otorgaran identidad a los espacios. Recorrer los alrededores se volvió parte fundamental del trayecto, guiado por el deseo de adquirir elementos muy particulares (desde objetos tradicionales, como una sonaja o una maceta, hasta lámparas comisionadas directamente a artesanas locales). 

Cristhian Noriega: 

El origen aporta valor a una propuesta. En los proyectos siempre es crucial devolverle algo a la comunidad.  

¿Cómo lo han sentido ustedes? ¿Cuáles son los valores de la empresa referentes al impacto social? 

Catherine Esperón: 

Junto con José y otra diseñadora oaxaqueña, trabajamos en un mapa que le dejamos a cada huésped para que sepa de dónde provienen las velas de las habitaciones o los textiles de las camas. De esta forma, pueden ubicar los talleres de la región, visitando comunidades que suelen quedar fuera de las rutas turísticas convencionales. 

José Esperón: 

Queremos mucho a nuestra tierra; por eso nos aseguramos de que cada colaborador de la casa fuera de la región, apoyándonos en el talento de artesanos y trabajadores locales. 

Buscamos que el entorno se reflejara en la materia prima, utilizando plantas de la zona, así como madera de macuil (que es una especie local). 

Cuidamos esos detalles para aportar algo al barrio que nos vio crecer. No quisimos contratar a ningún aliado externo: todo está hecho por manos oaxaqueñas. 

Futuro y legado 

El turismo está cambiando radicalmente; hay competencia y mercado, pero también llegan corporaciones más grandes que pueden transformar la esencia de la región. Frente a este panorama, desde la operación diaria se busca mitigar estos riesgos para continuar con el legado cultural a través de un punto de equilibrio. Eso es lo que se quiso reflejar en Casa Late: desarrollar un proyecto boutique sin perder la identidad local. 

Al respecto, José Esperón tiene claro que el éxito comercial nace precisamente desde la raíz de la propuesta: "Un negocio puede ser rentable, posicionándose como líder en la industria al demostrar que la excelencia está en el trabajo de nuestra propia comunidad. El crecimiento económico es clave; debe sumar a la preservación, al orgullo de nuestra identidad cultural".