En conversación con Javier Senosiain: cimientos para una vida serena
Christopher Naranjo retratado por Cristhian Noriega en Conjunto Satélite, del arquitecto Javier Senosiain. Ciudad Satélite, marzo de 2025.
Instalado en la tienda de campaña de un hotel ecológico en Valle de Guadalupe, acompañado por una copa de vino blanco, me preparé para la videollamada. Al observar el horizonte, me detuve a reflexionar: ¿cuánto trabajo y cuántas apuestas tuvimos que hacer como equipo para estar finalmente aquí, conversando con el hombre que rompió todos los moldes de la arquitectura en México?
Estábamos en una videollamada con similitudes a un cuadro de película que se queda fijo: ventanas abiertas, micrófonos que se encienden tarde, alguien que dice “ya voy para allá” como si el “allá” fuera un punto exacto en el tiempo donde todo coincide. Ahí estábamos.
De este lado:
Revista Serena, todavía en construcción, probándose a sí misma.
Yo, el director editorial, intentando que la introducción no delatara los nervios.
Mariana Hernández (editora digital) lista para sostener la conversación.
En ese mismo cuadro, Mónica Caballero: símbolo de cómo la estética se vuelve discurso — de cómo la imagen se transforma en mensaje.
Del otro lado de la pantalla:
Javier Senosiain, icono de la arquitectura orgánica, se conecta desde su Cave Office, espacio reconocido en 2025 como Gold Winner en los International Architecture & Design Awards. Esta oficina es coherente con una trayectoria galardonada con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, cuya obra (que incluye espacios como el Nido de Quetzalcóatl) es celebrada hoy en los circuitos más exigentes del diseño internacional.
También estaba Fernando (su publirrelacionista y responsable de este acercamiento, cuya gestión agradezco profundamente), presente pero discreto, casi fuera de cuadro.
Una vez conectados, cumplí con el protocolo: nombre, mi puesto y lo que aspiramos a cambiar en el panorama cultural con Revista Serena.
Antes de las preguntas, expresé mi emoción; también, que nuestra primera edición se titula FUTURO y que su legado ya es parte de lo que vendrá. Con FUTURO 01 queremos ser ese puente entre lo establecido y las nuevas generaciones; por ello, le agradecí tanto el acceso a Conjunto Satélite para retratar a Mónica Caballero, como el haberse tomado el tiempo para esta entrevista.
Javier Senosiain retratado por Dulce Vázquez
Tras este preámbulo, Mariana Hernández inició el diálogo:
—Javier, es un gusto. Gracias por acceder a esta entrevista; estamos muy entusiasmados. ¿Cuál fue su inspiración al diseñar el Conjunto Satélite?
Javier Senosiain:
Sí, más que una inspiración que llegue de momento se va dando poco a poco.
Primero el terreno. Se contaba con ese predio, propiedad de dos hermanos míos; el uso de suelo permitía construir dúplex (cada terreno permitía realizar uno). Partiendo de ahí, preferimos, en lugar de edificar dos, proyectar un conjunto de cuatro viviendas. El terreno presenta una depresión de casi un metro de profundidad; está por debajo del nivel de la calle.
Habíamos realizado una vivienda muy cerca de allí con una estructura neumática. Pensamos, entonces, que se podía aprovechar dicha estructura para construir las otras cuatro viviendas.
Convenía entrar al nivel de la banqueta, donde quedarían los estacionamientos, con la intención de que fueran independientes, así como los accesos peatonales a cada casa.
Más que una inspiración de momento, el concepto arquitectónico se fue gestando gradualmente; gran parte se debió a la zonificación de cada casa.
Interior de la Casa del Elefante
El centro libre: muebles a la orilla y espacios amplios
La singularidad de este conjunto, frente a otros de sus trabajos, reside en la gestión del vacío. El concepto central fue desplazar el mobiliario hacia el perímetro, ubicándolo en el borde exterior del espacio; con este movimiento, el centro de la obra queda despejado, permitiendo que el jardín, el jacuzzi o la estancia se conviertan en el núcleo del lugar. Esta disposición técnica genera una sensación de amplitud visual mucho mayor, un efecto potenciado (durante el día) por las puertas corredizas de las recámaras que, al abrirse, eliminan las barreras visuales y unifican todo el espacio.
Cristhian Noriega:
Su obra impacta en la cultura pop a través de espacios que sirven de escenario para videos musicales, destacando el Parque Quetzalcóatl en producciones de artistas como Kenia Os o Bad Gyal.
Esto permite que personas que no pueden visitar sus obras las conozcan. ¿Qué se siente ser parte de la cultura pop actual de esta manera?
Javier Senosiain:
Me da mucha satisfacción y orgullo también.
Gran parte de la obra tiene tiempo, pero sigue vigente; quizá porque no tuvo difusión en su momento.
Me gusta ver cómo se integra con la escenografía, el sonido y elementos que llaman la atención, especialmente en los jóvenes.
Talento que inspira a nuevas generaciones
Dando paso al diálogo, presenté a Mónica Caballero: un talento joven cautivado por su trabajo que, además de ser modelo, destaca como un referente de cambio.
Mónica Caballero:
Hola, mucho gusto. Soy Moni. Además de ser modelo, me acabo de graduar en Arquitectura. Conozco su trayectoria desde hace años; me siento muy motivada por la naturaleza de sus propuestas. Creo que, durante la carrera, lo primero que nos enseñan es esa estética tan ortogonal, basada en líneas o cajas. Ver su obra me cautivó: fue descubrir otra manera de entender el espacio.
¿En qué momento dejó de parecerle raro su propio trabajo para verlo como una extensión natural de sí mismo? Es decir: ¿cuándo saltó esa línea de la norma para empezar a seguir su intuición?
Javier Senosiain:
No recuerdo un momento exacto. Desde mis inicios tuve la suerte de tener como maestro a Mathias Goeritz; por ello, mis primeros trabajos ya mostraban mayor libertad. Sin embargo, a mitad de la carrera la situación se complicó. Recuerdo el proyecto de una residencia para estudiantes donde cambiaba el concepto, no le agradaba al profesor, lo volvía a modificar... y así estuve durante dos o tres semestres.
Procesos orgánicos
Para un arquitecto que ha visto la transición del funcionalismo rígido hacia una búsqueda de lo orgánico, su mensaje final fue un recordatorio necesario; especialmente para quienes, por la juventud o la ambición, a veces olvidamos lo esencial. Javier nos recordó que la creación no tiene por qué ser un proceso traumático o caótico:
—"Hay que gozar lo más que se pueda, vivir y, sobre todo, disfrutar el proceso creativo".
Con esa reflexión nos despedimos. Revista Serena se lleva la certeza de que, ya sea construyendo un hábitat o una publicación, lo que sostiene la estructura es, simplemente, disfrutar el camino.
Nos veremos en algún momento con el papel entre las manos y la añoranza de haber compartido con Javier Senosiain, quien bien dijo que todo se trata, simplemente, de aprender a vivir.
Entrevista realizada vía enlace entre Ciudad de México, Tijuana y Ensenada, el 6 de mayo de 2025.