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Holbox, un amor inolvidable

Por Cristhian Noriega
Holbox, fotografía por Cristhian Noriega, marzo de 2025.

Holbox, fotografía por Cristhian Noriega, marzo de 2025.

Esta isla es pura cordialidad. Posiblemente sea el despliegue de hospitalidad más grande que he experimentado en mi vida, con una atención que se siente de otro mundo. Apenas desembarcamos del ferry que viene de Chiquilá —el trayecto obligado desde tierra firme—, nos fuimos directo a Big Fish, a solo unos minutos del muelle. 

El local es pequeño, familiar. Al sentarme, sin expectativas, probé un pulpo que se quedó grabado en mi memoria, frescura total. En Big Fish sentí una atención genuina, marcando un contraste con aquellos lugares de servicio industrializado donde el cliente es otra métrica... un lenguaje de amor expresado en cada ingrediente, idéntico al que habla mi madre en casa. Regresamos a diario y descubrimos nuevas historias con cada visita. Una experiencia que jamás olvidaré; añoro volver, algo que no digo a la ligera. 

Llegamos tras una intensa jornada de producción en Ciudad de México en marzo de 2025. Mes ideal por su clima templado. Viajamos a Cancún, continuamos por tierra hacia Playa del Carmen y pusimos rumbo a Chiquilá. La intención original era desarrollar una sesión editorial en este lugar, pero la logística escapó de nuestras manos; lejos de ser un contratiempo, decidimos disfrutar el viaje para descansar. 

El auge turístico es un fenómeno reciente. A diferencia de destinos masivos como Acapulco o Cancún, con décadas en el mapa de los viajeros, la isla ha mantenido una evolución distinta, pausada. El turismo masivo es una amenaza latente pero contenida; el furor comenzó a principios de los años 2000, al pasar de refugio pesquero a destino de culto visitado por celebridades como Ester Expósito. Esa transición tardía permite que la autenticidad perdure. Aquí, la hospitalidad se siente como una extensión de la comunidad. 

Experimentamos otro ícono, sus taxis. Pocos vehículos poseen tanta personalidad: los rosas en CDMX, esos amarillos neoyorquinos o aquellos 4x4 de este paraíso. Sentir el aire en el rostro recorriendo calles de arena es una experiencia liberadora. En el Hotel Atenea, nos recibió la propietaria; fuimos testigos de esa atención al visitante que define la cultura local. El lugar cuenta con alberca privada, así como con una ubicación privilegiada... la playa, a escasos pasos. Una estancia de postal. 

Taxi transitando en calle cercana a la playa de la isla

Taxi transitando en calle cercana a la playa de la isla

Caminamos casi todo el territorio; el penúltimo día, rentamos un par de bicicletas y exploramos a fondo. Comimos la famosa pizza de langosta (una receta local). En el restaurante África disfruté los mejores smoothies de fruta. 

Este entorno fue escenario de un dilema personal, hablar de este sitio me resulta complejo: fue donde pasé los últimos días junto a mi expareja. El viaje puso todo a prueba. 

Dicen que los entornos tropicales tensionan algunas relaciones... parecía un guion de película o algún reality show. Momentos difíciles: sí, me rompieron el corazón, pero el sitio posee un magnetismo particular. Sentía una fuerza que me anclaba a la tierra, a la realidad. Había recuperado la claridad. 

Recomiendo este sitio por su paz. No dejen de probar las gorditas de camarón en la zona centro, justo frente al Oxxo; un clásico. El destino vibra con energía cultural: su carnaval en febrero y el Pride en mayo, eventos que unen a la comunidad. 

Espero regresar para revivir ese instante de despertar por última vez al lado de aquel gran amor, el aroma de su piel mezclado con la brisa marina envolviéndonos a ambos. Contemplar su torso desnudo, deslumbrante con la misma intensidad que el mar Caribe a la distancia, es una imagen que guardo como un tesoro en mi corazón. La región ofrece una perspectiva diferente, un respiro del ritmo acelerado. Los invito a conocer Holbox: es una experiencia que vivirá en su mente para siempre, tan viva como el recuerdo de ese primer amor. 

Holbox, marzo de 2025. Fotografía de Cristhian Noriega para Serena 01.